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viernes, 14 de diciembre de 2012

LOS HIJOS DE PADRES SEPARADOS




Sí, es cierto que los padres también tienen derecho a ser felices, y ante una situación de separación es probable que ya hayan hecho lo que podían y lo que sabían para evitarlo y ello no fue posible. Con la separación tienen la oportunidad de canalizar sus vidas con esperanza y el entusiasmo de volver a encontrar el amor y construir su “felicidad” de nuevo. Otro tema es el de los hijos. Esta experiencia de separación produce en los hijos, en general, mucho sufrimiento. Es cierto que si en esa familia ya existía el desamor, discusiones y conflictos, todo ello también ocasiona múltiples problemas en la prole, y en este caso continuar juntos implica prolongar el drama. 

Para un hijo supone la ruptura de sus esquemas vitales, de su seguridad, de su mundo de referencia que se transforma y viven en la distancia de un progenitor y la mayor parte del tiempo con el otro. Se sienten abandonados, con tristeza, temores y con sentimientos de desprotección, depresión y culpas. Puede ser que a veces parezca que lo han asumido y no presenten mayores conflictos pero en otras ocasiones el dolor queda enquistado y posteriormente en otra etapa de la vida les puede aflorar y manifestarse el drama vivido con diversidad de síntomas, a los cuales conviene atender cuanto antes para que construyan su personalidad, en el caso de que sean menores de la forma más saludable y equilibrada, y si son mayores para que el impacto sea lo menos desestabilizador posible. 

Las manifestaciones predominantes hasta la edad de dos años, pueden ser de irritabilidad, caprichos, berrinches, tristeza, ausencias, variaciones en el sueño, en el apetito y manifestación de enfermedades variadas.  En los siguientes años además de esto mismo se puede presentar el volver a orinarse, comportamientos obsesivos, rituales, excesiva responsabilidad, y así al ir creciendo pueden tener importantes dificultades escolares, de relaciones y con actitudes rebeldes hacia los padres. A veces aprovechándose de lealtades y conflictos entre sus padres, les manipulan para conseguir caprichos o incluso a veces se vengan, con su impotencia, rabia y resentimiento tratando de enfrentarles. 

En el caso de adolescentes sufren estos episodios de forma importante ya que puede haber un bloqueo en el desarrollo de su propia autonomía e incluso su desarrollo psico-sexual, por el desmoronamiento que puede producir la propia inestabilidad de sus padres. En algunas ocasiones se sienten tan responsables y preocupados por el estado emocional de estos, que lo experimentan como prioridad y posponen o relegan sus estudios para darles el cariño que perciben que les falta, e incluso a veces se sienten tan culpables por la situación de separación que sufren por no saber componerla de nuevo, como si fuera competencia de los propios hijos. 

En general a los padres les conviene tener en cuenta que lo que digan será tenido en la memoria para siempre. Lo primero, pedirles perdón por causarles ese sufrimiento, comunicándolo con amor y si puede ser ambos padres juntos y si hay más de un hijo, a todos a la vez. En circunstancias complejas y de sufrimiento como esta, se pueden cultivar y transmitir valores humanos también. Hablar a los hijos de las cualidades humanas que se percibieron ambos, además de los posibles defectos, es también ayudarles a madurar. Anticipar situaciones para planificar lo conveniente, antes de dar lugar a malentendidos y problemas. Dialogo apropiado a la etapa evolutiva de los hijos, compromiso y negociación civilizada, mantener las promesas, evitar siempre hablar mal del otro progenitor ya que es y será para toda la vida “su” padre o “su” madre. Explicarles que el problema no ha sido por ellos, los hijos, sino entre el propio padre y la madre. Todo este esfuerzo ayuda a crear actitudes positivas en las vidas de toda la familia favoreciendo el crecimiento y desarrollo de más paz y energía para continuar.

EL COACHING




Anthony Robbins, uno de los coaches más famosos del mundo, nos describe en su libro “Poder sin límites”, algunos aspectos y estrategias para aplicar en la relación íntima de “uno consigo mismo”, cómo organizar el lenguaje interno para que sea lo más productivo y beneficioso para la vida. Y es cierto que en ese diálogo interno de las cogniciones en el día a día, desde que despierta hasta que se duerme, es donde se determinan multitud de asuntos propios y de experiencias. De toda la gama de frases mentales que uno se puede decir así mismo (o más bien no se dice, pues funciona como un parloteo automático) hay algunas muy traidoras. Así están los pensamientos predominantemente negativos de la personalidad depresiva, o los de temor de la fóbica, o los repetitivos de la obsesiva, entre otros. 

Existe mucha gente que sencillamente va detrás de lo que su mente piense y hacia donde esta les lleve, siguen una inercia de vida mecánica y aprendida y viven obedeciendo a las cuestiones que esa mente les plantee y en las que esta fije la atención, soportando los anclajes de un mundo de estímulos, gente y circunstancias. En la actualidad, en este momento histórico, ya se conoce que la mente es la ayudante de las personas, no la jefa, la mente está para colaborar con el sí mismo y ayudar a la persona en su recorrido de vida a caminar por la ruta elegida, la mente no es la enemiga, es la energía que trabaja a favor del sujeto. O en contra, por lo que desgraciadamente se comprueba. Y la mayoría de esas personas víctimas del avasallamiento de su propio interior, viven con un anhelo común ya que precisamente sería su deseo superar esa esclavitud de estar sometidos a esas cadenas y que implica para ellos mucho sufrimiento un día tras otro y así años. 

Pues bien, la evolución humana en este siglo demuestra que sí hay conocimientos y estrategias y ya la ciencia del desarrollo personal puede colaborar para que las personas que se lo propongan inicien procesos para dirigir su mente y con ello su vida, gracias al crecimiento de la nueva ciencia. Si bien ya viene desde Sócrates pero perfeccionada actualmente con la ciencia de la Psicología, y especialmente de la neurolingüística. En realidad hoy ya se sabe demasiado como para poder autoaplicar claves que producen efectos muy beneficiosos y que contribuyen a la calidad de vida de las personas que lo deciden. Y tanto si es para superar un estado mental patológico como la ansiedad, depresión, fobias, o como si es para la consecución de metas y objetivos, el coaching se ha mostrado muy eficaz. 

Es un proceso en el que participan como mínimo dos personas, el entrenador o coach, que entrena, dirige y ayuda a que el solicitante coachee o persona que recibe la ayuda alcance la meta u objetivos establecidos poniendo en marcha su potencial personal, habilidades, actitudes y aptitudes. O también puede ser un grupo el que se beneficie del coaching. Cuando una persona consigue desplegar su potencial para alzanzar los objetivos o metas propuestos, ha aprendido además como hacer para así sucesivamente ir dirigiendo su vida hacia los fines que vaya decidiendo. El entrenador o coach gestiona con el cliente unos planes y acuerdos que lleven al cliente a las metas establecidas. La técnica es específica en cada coachee o cliente, en función de sus características personales, e implica el desarrollo de una serie de actividades y estrategias dirigidas a mejorar sus ejecuciones. Condición indispensable para que el coaching sea exitoso, es la relación de confianza que se establezca entre ambos. 

Y de todos los tipos de coaching, destaca el personal, empresarial, ejecutivo, organizacional, para el liderazgo, coaching de atracción, familiar, transformacional, deportivo, para la salud, ontológico y coaching holístico, etc. Habilidades aplicadas a diferentes aspectos de la vida: persona, pareja, familia, trabajo, empresa, organización, sociedad. Y esto es progreso personal y social.

EL ROL DE VÍCTIMA



Si hay alguna condición paralizante y bloqueadora en la vida, es el sentirse uno víctima. Refugiarse en ese papel que probablemente dio resultados en algún momento, precisamente al ir creciendo, lo va encorsetando y atando, cayendo al fin en las propias redes. La mayoría de las veces, de forma inconsciente, vive sintiendo un menoscabo por parte de los demás, y responsabilizando de ello al entorno, “son otros los que deben solucionar su situación” parece en estos casos un pensamiento predominante. 

En su dinámica de vida se desenvuelven como si culparan de su estado a los demás, familia, contexto laboral, al mundo y a la vida. Tienen un negativismo exagerado, magnificando cualquier detalle; critica todo y a todos, como si el mundo tuviera que estar hecho a su medida; en su forma de hablar se expresa con quejas y sufrimiento (no dice lo que quiere), parece que fuerzan a los demás a sentirse culpables de su desgraciada situación y sus quejas tienen que ser atendidas ya, son hábiles manipulando los sentimientos de los interlocutores, y procuran estimular su compasión; así la persona que escucha a la víctima tiene que dejar en parte de vivir, negar sus deseos y sus necesidades para intentar solucionar el dolor aparente y/o real de la víctima. Con lo cual demuestra que en múltiples ocasiones las personas que viven el rol de víctimas se convierten en vampiros de la energía de los demás. 

De una forma inconsciente y/o consciente les interesa ser el centro, anhelan la atención de los demás agravando sus problemas e intentando preocupar a los otros, y curiosamente nunca escuchan las sugerencias para mejorar su situación o para solucionar la cuestión de la que se están quejando. Esto es una buena pista para el interlocutor, el saber que las propuestas no le sirven y no toma iniciativas, y así una y otra vez; lo cual le pone en evidencia al otro que no tiene interés ni motivación para salir de su estado. Este factor clave de su personalidad, su pasividad, implica eso, siempre quejándose y nunca actuando y haciendo algo para cambiar su realidad. Bajo esta coraza hay una persona muy dominante, aplica la táctica de imponer a los demás sus desgracias y estos si entran en el juego quedan atrapados pues al haber estimulado su compasión se sienten obligados a liberarlo de su sufrimiento, a contribuir a solucionar sus problemas. Aspecto este que en el fondo la persona víctima no desea pues prefiere un camino de perpetuidad. Así consigue seguir siendo el centro de atenciones y continuar imponiendo su desgracia. Es probable que a las personas del entorno les convenga distanciarse emocionalmente y/o apartarse, de lo contrario pueden acabar siendo esclavos de la víctima que juega con ellos emocionalmente y al hacerlos sentir culpables les fuerzan a cuidarles; por ello, existen probabilidades de que desarrollen una depresión. 

Para este problema psicológico del victimismo, el acudir al psicólogo supondría una evolución y crecimiento que rompiera sus propias cadenas. Ayudarles para que aprendan a tomar el control de su vida, que desarrollen su iniciativa, su independencia y autonomía. Que den un paso adelante y que entiendan que los demás también tienen sus vidas con sus alegrías y sus tristezas y que trabajan para mejorarla. Que aprendan que es más fácil cambiar uno mismo que cambiar al mundo; que su camino de quejas y victimismo les hace vivir en una dependencia sin horizonte y a merced de los momentos y estados que los demás tengan, pues aún con buena voluntad, la gente también tiene que solucionar sus problemas y obligaciones; y sobre todo que asimilen que el ser humano posee en sí mismo un protagonismo por ser persona que conlleva una responsabilidad de decisiones sucesivas, unas más acertadas y otras en las que se equivoca y rectifica, siendo esta también una manera de constatar su autonomía e independencia.  En todo caso una vía más constructiva y satisfactoria. 

LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA Y FÍSICA



El maltrato psicológico (Marie France Hirigoyen, 1999) comprende abusos de toda índole, sexuales, manipulaciones, amenazas, intimidaciones, desprecios, insultos, gritos, humillaciones, frialdad afectiva, aislamiento; llega a ser muy grave y deteriorante para la persona que lo sufre puesto que se mantiene durante largo plazo y va siendo progresivo. 

La persona maltratada suele recibir estas agresiones de forma continuada. En general si la víctima tiene una autoimagen negativa, y falta de confianza, trata de agradar al agresor y ello alimenta el ciclo de destrucción, ya que este se vuelve más agresivo. A veces la persona acosada se enfrenta y ello incrementa el bucle de la violencia. 

En estos casos lo más recomendable sería establecer unas condiciones y si no se cumplen tratar de alejarse lo más posible de la pareja; a veces por sus características de baja autoestima, les es muy difícil, por ello necesitan terapia psicológica para poder superar la dependencia. 

Esta etapa de destrucción psicológica, es fácil que se suceda por otra con violencia física, componente que va incrementando la gravedad de la situación. 

Seguidamente el agresor pide perdón y realiza múltiples promesas de que ya no volverá a ocurrir, mostrando un aparente remordimiento, le hace algún detalle, regalo etc. y con ello su arrepentimiento le parece creíble al agredido. 

Todos estos aspectos, la víctima los cree una y otra vez, siempre perdona y comienza a desarrollar una esperanza de que todo cambiará e irá a  mejor. Pero los comportamientos se repiten, y con ello la violencia va en aumento, (1) “las víctimas tienen un gran sentimiento de lealtad hacia sus maltratadores que relacionado con las culpas les lleva a sentir la necesidad de ayudarlos incluso aunque sepan de antemano que pueden ser agredidos de nuevo”.

A veces las intimidaciones han sido tan contundentes que la víctima ha llegado a recibir amenazas de muerte tanto para sí como para su familia, y hacia la destrucción de sus bienes o patrimonio. El hecho de que la víctima haya recibido golpes, empujones e incluso en muchas ocasiones se haya llegado a poner una denuncia por malos tratos, y tener que retirarla por estas amenazas, lleva a la víctima a creer que una persona tan destructiva y agresiva y capaz de golpear, puede realmente matarla o matar a los familiares.

Con todo ello, el poder que ejerce la persona violenta sobre la víctima es tan fuerte que la persona maltratada se ve incluida en una trampa, un círculo mortal. En múltiples ocasiones cuando la víctima se queja a la familia se le dice que es mejor que lo arreglen, que siempre hay que aguantar, o más grave aún, que se metan con las características psicológicas de la víctima, que si tú eres así o de la otra manera. 

Y Precisamente esto es un importante detonante para las culpas y por esta razón en múltiples ocasiones la persona agredida psicológica y/o físicamente, cree que es ella la rara, la que está provocando todo. 

Esta situación tan compleja y progresiva a lo largo del tiempo va consiguiendo en la víctima una desestructuración psicológica, estrés, depresión, fobias, obsesiones etc., se va desmoronando y sintiendo una impotencia muy grave. 

En general el agresor, narciso perverso, sufre un retraso cultural y humano, no ha desarrollado valores como la empatía, la comprensión, tolerancia, respeto por los demás, mínimamente. En conjunto este tipo de relaciones conlleva el desarrollo de múltiples enfermedades de toda índole y puede decirse que el precio que paga por ello la sanidad pública es muy alto. 

El ser víctima le supone a la persona un infierno, una vida horrible e incluso también conlleva un estado psicológico tan deteriorado que puede acabar en el suicidio, de forma activa o pasiva, (2) El objetivo de los malos tratos es destruir la integridad de la víctima hasta dejarla al borde de la muerte”. (1) y (2), Jesper Juul (2010), en su libro “Su hijo, una persona competente”.

LA TIMIDEZ


Desde la niñez, la timidez se va desarrollando en personas que han sufrido muchas exigencias, con una baja autoestima, con miedo a ser rechazados y criticados, con la sensación de que no gustan y a la espera siempre de respuestas inapropiadas por parte de los demás.

 Implica un gran sufrimiento, su mente siempre dividida pendiente de las actividades que están realizando y simultáneamente pensando en qué dirán los demás o si gusta a los demás, lo cual mina bastante su rendimiento, incluso sabiéndolo hacer, a veces, si se sienten observados se aturullan y se equivocan. 

Estas situaciones les crean mucha angustia y ansiedad. Es probable que tengan un importante miedo a la crítica, al rechazo o al desprecio y la humillación. 

A veces se ha sufrido algo de esto en la propia familia o bien en la escuela se ha sido víctima de acoso. El miedo es a su vez el compañero inseparable de la persona tímida, lo cual corrobora también el gran sufrimiento que ello supone; en conjunto estos sentimientos conllevan un importante desgaste psicológico y se angustia y se deprime. 

De ahí que hoy se sabe el malestar y los trastornos emocionales que derivan del problema de la timidez puesto que afectan a múltiples aspectos de la persona. En situaciones con gente les bloquea mucho, su pensamiento casi se queda en blanco y no saben que decir o cómo reaccionar. 

Al ser conscientes de ello todavía repercute más y aún se sienten peor como si fuera un bucle que se va agrandando. A veces este malestar y vergüenza les hace ponerse tan nerviosos y se vuelven tan inseguros que llegan a decir, según manifiestan algunos, tonterías o frases inapropiadas de las que luego se arrepienten y esto aún es peor ya que se recluyen más, y su autocrítica se vuelve más feroz. 

En otras ocasiones cuando no se da superado, a muchas personas les lleva a beber para así sentirse más desinhibidos. 

Para superar la timidez existen múltiples técnicas a aplicar en función de cada caso. Algunas estrategias generales inciden  sobre todo, en aspectos centrales como es el no sentirse en la obligación de ser perfectos, comprender que cada uno tiene sus defectos y lo que realmente importa es intentar aprender de los errores y mejorar lo que se pueda. 

Muy interesante comenzar a cambiar sus cogniciones y razonamientos sobre lo que son los demás o piensan los demás; en ocasiones siendo gente incluso con mucho potencial, nobles y con muy buenas actitudes en comparación con las personas cercanas, la timidez parece que lo tiñe todo de duda, fragilidad y torpeza (mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve, decía un proverbio Griego). 

Les convienen las actividades con  otros, familia, amigos, grupos de cursos, y  no aislarse. Tener la firme convicción de participar y escuchar para entender mejor a los demás, esto les sirve para desmitificar a la gente y así comprobar cuántos aspectos también tienen en común y aprender de todos. 

La acción de interactuar con los demás les da confianza y fortaleza, así con coraje van cogiendo confianza y sintiéndose más espontáneos. 

Relativizar la vida y no dramatizar todo como si con su actuación ya se acabara el mundo, mejor pensar “hice lo que pude y así está bien”; ya se ve que ni la gente ni el mundo son tan perfectos; y así ir definiendo el propio espacio al que uno tiene derecho ya por ser persona con sus cualidades y sus errores, valorando el hecho de actuar lo mejor que se pueda y aprender para la vez siguiente; espacio que merece ser respetado y digno de consideración por los demás. 

Se acabó lo de tratar de ser invisible e intentar permanecer en la sombra. La persona tímida necesita saber que como los demás temas que se van aprendiendo en la vida, la psique también dispone de potencial para evolucionar en la timidez y alcanzar soltura; necesita tener la firme convicción de que en ello,  si va practicando en un tiempo irá siendo mucho más seguro de sí mismo. 

SALUD MENTAL HOY




Considerando el trabajo conjunto de Raymond Kurzweil, sí es cierto que la evolución humana en algunos aspectos está siendo muy rápida y en otros todo lo contrario. Esto se puede equiparar a la misma evolución y crecimiento de un sujeto en particular, que en algunos ámbitos de esa vida parece estar uno más avanzado y es más experto y quizás en otros aún está un poquito pleistocénico, en épocas más primitivas; y es lo que ocurre en la psicoterapia, que a pesar de todos los conocimientos que por la ciencia de la psicología se saben actualmente, en cuestiones de aplicación de psicoterapia, se ha venido acudiendo en general al aparente remedio de la química, o tal vez, otorgándole un falso poder. 

El pasado 23 de noviembre en Berlín, se ha celebrado un congreso de Psiquiatría en el que se presentaron entre otras, diferentes investigaciones relacionadas con las enfermedades mentales y sus tratamientos. Se afirmó que la Psicoterapia en la cual el especialista desarrolla en conjunto con el paciente un trabajo psicológico dirigido a solucionar los problemas que puedan existir, en la diversidad de sus dimensiones y componentes (en función de cuales sean los afectados): los valores humanos, emociones, sentimientos, relaciones, introspección, acción, autoimagen, autoestima, confianza en sí mismo, meditación, creencias sobre el mundo, sobre la vida, etc… afirman que los tipos de terapia psicológica que incluyen el trabajo en estas áreas, están rompiendo moldes en éxito del tratamiento a corto, medio y largo plazo y muy superior (según hallazgos expuestos allí) a las terapias de sólo psicofármacos, exceptuando en la esquizofrenia, donde probablemente no se pueden suprimir los medicamentos por completo, pero para la depresión y casi todo lo demás sí, según dijeron. Y parece fácil de entender que es un privilegio de la humanidad, aplicar todos los recursos existentes en una determinada época histórica, todos, para solucionar los problemas del momento. 

Las medicaciones, según lo expuesto en Berlín, cumplen un papel, esencial en algunas enfermedades, como la esquizofrenia, o para momentos puntuales en otras, pero no pensar que son la solución para el tratamiento del resto de las enfermedades mentales. Y es ahí donde el rítmo de evolución de los hallazgos sobre humanos, parece que va más lento, por ello el interés en ese congreso alemán de clarificar y exponer los valiosos resultados. La ciencia de la psicología aporta desde Wundt, 1879 (creó el primer laboratorio de psicología experimental en Leipzig), un saber y unos conocimientos esenciales para tratar enfermedades mentales  y ayudar a la gente a superar sus dificultades y situaciones problemáticas, enseñándole a dirigir su vida en conjunto, incluidas sus relaciones, con menor sufrimiento. 

Si desde hace años, se sabe que el ser humano es un sistema conjunto neuro-bio-psico-social-espiritual, pues bien cierto es que si se atiende con la química (la medicación) únicamente a lo neurobiológico; lo psicológico: cogniciones, emociones, sentimientos, atención, memoria, experiencia, introspección, expectativas;  lo social: relaciones, interacción, empatía, familia, pareja, amigos; espiritual: valores, meditación; etc. entre otros aspectos, todo ello, queda sin atender y es evidente que si la persona es un ser con multiplicidad de componentes y precisamente es en alguno o varios de estos donde se ha producido la enfermedad psíquica, depresión, ansiedad, estrés, obsesiones, y otros múltiples sufrimientos clasificados como enfermedades mentales, obviamente pues el trabajo principal sigue pendiente. 

Lo que la persona tiene que aprender, o reorganizar o decidir o pensar de su “sí mismo”, no se lo dan las pastillas. Pretender  conducir, cocinar ¿tomando pastillas?, pues si esto es del todo imposible, como sería pretender dirigir, conducir y manejarse en la propia vida esperando que la química lo resuelva ¡. Berlin, Nov.  2012.

INTELIGENCIA SOCIAL




Está relacionada con el instinto de supervivencia, la participación social, deseos de comunicación y relación con el "otro". Los beneficios que aporta en general, son las relaciones positivas con los demás, pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo y con todas las personas que hay que tratar habitualmente. 

Como en múltiples aspectos de la persona, en este de la inteligencia social, también conviene empezar por el “sí mismo”, cuando uno se conoce más y mejores relaciones intrapersonales ha desarrollado, dispone de una estructura básica más apropiada. “La interacción social, es una continuación de lo que uno mismo es”, (Goleman, D. 2006). La inteligencia social, es el potencial y la habilidad para interactuar y relacionarse con los demás, tanto en el ámbito familiar, social y/o laboral. Entre otras, las cualidades que forman parte de este complejo están, el conjunto de sentimientos hacia los demás aprendidos por la experiencia ya desde la infancia en el seno familiar. 

Otros componentes importantes de la inteligencia social son, la confianza en uno mismo, la empatía, una cualidad muy especial para interactuar con los "otros", comprender sus emociones y ponerse en su lugar y para sintonizar con sus sentimientos, con una escucha activa y así crear la relación interpersonal. También es determinante la habilidad para conocer los motivos que mueven a los demás. Hay que contar con la cognición social, el don para saber cómo se estructuran los grupos sociales, los procesos por los que se rigen y cuál es su dinámica, ya que es una compleja red en la cual intervienen procesos evidentes y manifiestos y simultáneamente otros latentes y ocultos que no aparecen ante los ojos del simple observador, y por decirlo así, esta parte de los procesos y la estructura que no son a priori tan evidentes ni tan manifiestos, son en realidad los que en un porcentaje de veces muy alto, determinan y/o dominan a los otros. 

Consecuencia de toda esta complejidad, es por lo que se le presenta a veces muy difícil a la persona el interpretar los significados de las relaciones y llegar a conclusiones acertadas sobre los eventos y circunstancias que puedan ocurrir, así como la intencionalidad de estos. Ese sufrimiento consecuencia del no entendimiento y el no saber cómo posicionarse, surge tanto para entender las sencillas relaciones de amistad o pareja y familiares como las laborales y sociales. Para tener éxito en este área o sector de la inteligencia social, se precisa entre las cualidades antes mencionadas, la capacidad de percibir y analizar tanto la comunicación verbal como la no verbal para captar su intención y motivos al completo ya que en la mayoría de las ocasiones, el lenguaje no verbal desvela los verdaderos motivos e intenciones no explícitas del interlocutor mientras que las palabras pueden mentir. 

Otras características personales imprescindibles a cultivar, son la presentación de uno mismo, en función de las circunstancias, puesto que la "primera impresión" influye en el interlocutor de forma determinante, ya que al menos, se trata de caer mínimamente agradables al otro para estimular confianza en él y no el rechazo. Cuando el conocimiento, el desarrollo y la evolución del individuo falla en el complejo entramado descrito previamente, en algunas o varias facetas del mismo, se pueden producir múltiples problemas y dolorosas situaciones, como importantes patologías psiquiátricas, múltiples adicciones, fracasos en relaciones, en negocios y en aspectos laborales. En conjunto múltiples dificultades para posicionarse en el mundo. Estas aptitudes se pueden mejorar con aprendizajes adecuados, como las técnicas psicológicas para el desarrollo de habilidades sociales, desarrollo de empatía, confianza en uno mismo, remodelar hábitos emocionales disfuncionales y otros problemas bloqueadores.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LOS AVANCES DE INTERNET: SEXTING


El movimiento o fenómeno del sexting, (sex= sexo y texting= mensajes de texto), que ya lleva varios años en la red, alude a un modo de relacionarse, mediante envíos de mensajes con contenidos sexuales, vídeos, web cam, fotografías. 

Esta modalidad de comunicación, como otras, requiere del emisor, el medio y el receptor. El emisor puede ser cualquier persona o grupo, tecnología en mano: móvil, ordenador u otros, que decide hacer fotos o vídeos con contenido erótico sexual, bien propias, mostrando su propio cuerpo, de su pareja, o de otras personas y las cuelga en la red. Una vez en internet (páginas web, foros, chats, facebook, messenger, blogs, web cam, entre otras), vídeos y fotos, se han convertido en mundiales. Cualquier persona del planeta en cualquier lugar y momento puede llegar a verlas. Esto es precisamente el “fenómeno sexting”, el flujo de los materiales mencionados por la red. El receptor puede ser cualquier persona interesada en ello, desde el ligue, pareja o amigo/a al que iba destinado originalmente, hasta cualquier página web de sexo, o redes de pederastas u otros consumidores. Mientras sea uno el propio autor de las fotos o vídeos, y no le importe su difusión, está en su libertad y derecho a elegir y decidir en su vida. La complicación viene cuando lo que fue en principio un envío privado de las propias fotos o video, dirigidas a alguien en particular, se convierte en un elemento que circula, ya que el destinatario lo puede colgar en la red y así sucesivamente el siguiente y el siguiente y con ello, la privacidad se vulneró. 

Por otro lado también aparecen los chantajes a adolescentes para que cuelguen más fotos con la amenaza de informar a sus padres, o bien acoso psicológico. A su vez, también son abundantísimos los vídeos que graban las propias parejas o un número mayor de participantes, realizando el acto sexual y otras intimidades y lo cuelgan, sin avisar a la pareja, o a los otros componentes del conjunto. O personas masturbándose. En realidad en la web el número de páginas con contenido erótico es el que predomina. A muchas personas todo esto les sirve para entretenerse, para ligar, para masturbarse, para conocer gente, o para hacer negocio. 

Es preciso dialogar con los hijos sobre todo este contexto para evitar que caigan en situaciones de maltrato psicológico, u otras complicaciones.El cibersexo ya está muy extendido, y el sexting es un componente con muchos consumidores. La gente puede tener relaciones virtuales (un modo de masturbación), mostrando su cuerpo y/o viendo el de otros y manteniendo su anonimato o no. Si bien la relación cuerpo a cuerpo y el disfrute de caricias está ausente, el conocimiento del otro y la profundización emocional no existen, también es cierto que la gente no siempre lo desea. A veces algunas personas no quieren implicarse con nadie, quieren disfrutar un rato a solas y en ello tienen otra modalidad. Estas son realidades y como siempre cada persona tiene derecho a su propio punto de vista, tan diverso como lo son los millones de personas, todas ellas diferentes, que pueblan el planeta. La urgencia la tienen los padres, para ser proactivos y ocuparse de informar a sus hijos a tiempo. No se trata de enfadarse, criticar o irritarse contra lo nuevo, sino descubrirlo, conocerlo y cada uno allá con su vida, eso sí, procurando respetar la totalidad de opciones.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

DEPENDENT PERSONALITY DISORDER / LA PERSONALIDAD DEPENDIENTE



La Dependencia se relaciona con debilidad, pasividad, inmadurez. Muchos autores insisten en la distinción entre dependencia normal, apropiada a las circunstancias y la patológica. El ser humano por ser social, es dependiente porque es algo imprescindible y útil. 

Pertenece a grupos sociales establecidos como el familiar, laboral, de aficiones y amistades, al vivir en sociedad está imbricado en ello. Los especialistas definen la dependencia, como una actitud y una forma de ser y de estar que conlleva un tono peyorativo. Aplicado a un adulto es sinónimo de inmadurez, incapacidad de resolver problemas propios de la edad. En psicología se concibe un concepto de dependencia muy cercano al de inmadurez, lo cual significa que en la medida en que seas independiente serás maduro y autónomo. 

Se requieren tres tipos de independencia para ser maduro, como la independencia moral, con criterios personales como guía de conducta, a diferencia de lo aprendido y “obedecido”; la social y emocional que implica no ser demasiado dependiente del cariño de los demás, quedando influenciados por las actitudes que los demás tengan hacia uno, y la independencia económica, o sea, ganarse uno el dinero que necesita para vivir. Saber buscarse la vida. 

Los problemas gravísimos que crea la dependencia están en relación con dificultades para desarrollar el propio yo y con ello el potencial humano correspodiente; se mantienen relaciones con personas dañinas y perjudiciales, como las relaciones sado-masoquistas; se permanece en trabajos donde uno ya ha tocado techo y no da el paso hacia adelante para evolucionar y ascender, limitándose las posibilidades de evolución; tener grupos de amigos de niveles inferiores de evolución, cultura, desarrollo humano, valores, etc., y permanecer estancados, siendo conscientes de que ello está perjudicando. 

La dependencia esté asociada a numerosos trastornos como la depresión, están muy relacionadas, en función de los casos, una será la causa de la otra, probablemente la dependencia es la que se origina antes; en la fobia a la escuela, en niños muy dependientes se da pánico al momento de separación de la madre para ir a clase; la agorafobia, personas que dependen de los demás para salir a la calle; en el alcoholismo, es un síntoma común, los enfermos alcohólicos tienen una personalidad muy dependiente, así como las personalidades adictas a sustancias son también muy dependientes. 

La característica esencial de este trastorno es una necesidad general y excesiva de que se ocupen de uno, lo cual ocasiona un comportamiento de sumisión y adhesión, además de temores de separación. Los comportamientos dependientes y sumisos están destinados a provocar atenciones y surgen de una percepción de uno mismo como incapaz de funcionar adecuadamente sin la ayuda de los demás. Estos individuos tienden a ser pasivos y a permitir que los demás (frecuentemente una única persona) tomen las iniciativas y asuman la responsabilidad en las principales parcelas de su vida. Suelen tener dificultades para expresar el desacuerdo con los demás, sobre todo de aquéllos de quienes dependen, porque tienen miedo a perder su apoyo y aprobación y a quedarse solos. Por ello casi nunca muestran enfado. A estos individuos les es muy difícil iniciar proyectos porque les falta confianza y seguridad en sí mismos. Están dispuestos a someterse a lo que los demás quieran aunque las demandas sean irrazonables, por ello a veces sus relaciones suelen ser desequilibradas. Cuando termina una relación importante (pareja, muerte de la madre...) buscan urgentemente otra relación que les proporcione el cuidado y el apoyo que necesitan. Son síntomas que en pequeña medida serían normales. Los sujetos con trastorno de la personalidad por dependencia suelen ser muy pesimistas e inseguros, tienden a minimizar sus capacidades y sus valores. Toman las críticas y la desaprobación como pruebas de su inutilidad. Buscan ser dominados por los demás. Evitan posiciones laborales de responsabilidad y experimentan mucha ansiedad a la hora de tomar una decisión. Normalmente solo se relacionan con las personas a las que va dirigida su dependencia. 

Para algunas teorías, la dependencia es el resultado de la supergratificación del niño, o de todo lo contrario, de una gran frustración por un cambio brusco en la infancia como la pérdida de la madre o un ser querido muy cercano. Esto genera una incapacidad de resolver problemas propios de la edad. Otras teorías afirman que la superprotección paternal predice la dependencia en la adolescencia, y que el autoritarismo hace que desarrolle obediencia, al ser los padres quienes deciden por ellos, anulando su propia individualidad, no permitiendo que vayan experimentando gradualmente sus propias decisiones y con ello sus errores, en consecuencia también serán dependientes. En función de cada caso, también hay que ser cauto con exigir al niño conductas independientes no propias de su edad y para las cuales no está preparado porque provocaría un descenso de su autoestima, complejo de inferioridad y por tanto búsqueda de apoyo (dependencia).

EL ESTRÉS


Son procesos de sufrimiento que afectan a algunas personas, a lo largo de su ciclo vital. Aunque también existe un estrés positivo, que implica la activación para la vida misma, en general se denomina estrés a la enfermedad mental que implica un exceso de presión por algún evento, un hecho aislado, o múltiples acontecimientos, en un periodo de vida, pudiendo ser corto o más amplio, e incluso convirtiéndose en crónico. 

Esta presión, desestabiliza a la persona, exigiéndola un sobreesfuerzo continuado y con ello agotando su salud, y sus recursos psicológicos, hasta que la enfermedad llega. 

Los hechos (a veces también los positivos pueden alterar el equilibrio de la persona), o desgracias que causan el estrés tienen la característica de ser imprevistos, con lo cual el golpe es más fuerte, o también puede ocurrir que aunque se veían venir, no se les pudo hacer frente; en otras ocasiones pueden estar fuera del control de la persona o no. 

Pero el factor más fuerte que determina el grado de estrés, y con ello de daño y sufrimiento, es “el significado que da el sujeto a la situación” (Lazarus, 1991). 

El tipo de verbalizaciones resumen que la persona con estrés expresa es un: “voy corriendo a todas partes, para no llegar a ningún sitio”, o “veo que la vida pasa y yo no estoy en ella”, u otras “la vida se me va de las manos”, “vivo en una espiral fuera de control” …etc. 

A estas situaciones de estrés se le puede aplicar la frase aquella de “vivo sin vivir en mi……” . Esta presión que la situación ejerce sobre la persona, está modulada en función de los recursos autopercibidos, tanto psicológicos, como del entorno. 

Las creencias que el sujeto posee en relación a la eficacia para solucionarlo, y a su dominio del entorno y la situación, son determinantes para afrontarlo (Bandura, 1977, 1997); componentes del sujeto como la positividad y el optimismo (Scheier y Carver, 1987) han demostrado ser claves para superar situaciones esencialmente duras en la vida. 

Para el estrés crónico se puede afirmar que es una enfermedad tan devastadora porque la persona se va habituando y parece que la vida se le impone, su mente se va limitando, su perspectiva global se va acortando y poco a poco pierde el control, la consciencia de su vida, su horizonte y las consecuencias de todo ello. Sufre una ceguera psicológica impidiéndole ser consciente del sí mismo, del entorno, de las relaciones. 

En el caso del estrés agudo, el drama ha sido tan fuerte que existen posibilidades de que la persona quede bastante tocada por un tiempo prolongado. En todo caso para las víctimas es urgente solucionar esta enfermedad, el estrés, puesto que las consecuencias afectan a todo el conjunto de la vida de las personas: enfermedades, puede afectar a cualquier parte del cuerpo, a veces de forma irreversible, incluso tiene enorme potencial para desarrollar cánceres; además afecta a la psique, reduciendo el potencial de productividad de la persona a todos los niveles, comprensión, inteligencia, memoria, creatividad y capacidad para resolver problemas; interfiere en los procesos de aprendizaje, dificultando los estudios y llevando a la repetición de curso o abandono de los mismos. 

Altera los procesos emocionales y afectivos, produciendo crisis de angustia, de ansiedad, fobias, depresiones, anorexia, bulimia; interfiere en las relaciones de pareja, destruyendo las relaciones íntimas, la comunicación, la sexualidad, el bienestar, la paz; en el ámbito familiar alterando las relaciones con los hijos, llegando a las separaciones y divorcios; interfiere en las relaciones sociales creando múltiples problemáticas; y en la vida laboral actúa generando múltiples desastres en relaciones y en la economía. 

Y a su vez el potencial de destructividad que genera el estrés, causa múltiples accidentes, a veces mortales, acoso psicológico, violencia doméstica, entre otros graves problemas. El abuso del alcohol y las drogas también está muy presente.

LA MOTIVACIÓN



Es la fuerza, el impulso y la energía para iniciar, mantener y finalizar en la vida, acciones, metas, proyectos. Necesariamente también conlleva la toma de decisiones hacia el objetivo, manteniendo la dirección hacia el mismo y con una determinada intensidad. 
En conjunto, los humanos se mueven hacia la consecución de aspectos de los cuales carecen en su vida o que sí poseen pero precisan mantener a lo largo del tiempo. En conjunto, en función de lo evolucionada que sea la persona, irá luchando por satisfacer desde las necesidades imprescindibles para vivir como la alimentación, respiración, descanso, sexo, homeostasis, etc. y aseguradas estas pretenderá conseguir los recursos para vivir (el trabajo), la seguridad física y salud, familiar, vivienda. Además necesita del cariño, el afecto, la amistad, la intimidad sexual. 

Y así sucesivamente luchará por lograr confianza, respeto, éxito (cada uno a su manera, como todo en la vida) y autorreconocimiento. Las personas que alcanzan más evolución serán menos sensibles a la presión social, relativizarán los hechos del mundo y de la vida con más distancia, sin tomarse todo tan a pecho, serán más respetuosos hacia sí mismos y con las diferencias de los demás, lograran un criterio propio con menos prejuicios, importándoles menos otros puntos de vista ya que prefieren el suyo, siendo más originales y creativos en las valoraciones de hechos, personas y situaciones.

Lo cual les lleva a vivir una vida más plena, con más satisfacción en su sí mismo, con una dinámica de autorrealización, aplicando la necesidad y la fuerza del ser, (Maslow). Este recorrido desde lo básico hacia otros mundos de plenitud, tiene sus singularidades en función de cada sujeto, su personalidad y su potencial de inteligencia, así como de la inteligencia emocional y relacional. Además, de su historia pasada, su formación, de sus expectativas, del contexto y la época histórica en la que viva, todo ello pueden ser circunstancias favorecedoras o que interfieran para ir logrando y alcanzando los objetivos. 
Vidas perfectas y redondas no existen pero es cierto y contundente que para algunas personas la vida, lo que se dice vivir, tiene un precio y una exigencia muy altos, nada les es fácil. En conjunto es la historia de la lucha por la vida. Lucha que en ocasiones sufre múltiples interferencias como pueden ser quedarse sin trabajo, condiciones familiares adversas, disfunciones y/o taras en el nacimiento y en el proceso de crecimiento y desarrollo, sufrimiento y trastornos de personalidad, experiencias altamente traumáticas, vivir en un país del tercer mundo. Y tantas otras situaciones vitales que a su vez alteran todos los procesos para conseguir ese equilibrio y satisfacción como pueden ser: la depresión, estrés, angustia, ansiedad, fobias, el trastorno bipolar, la anorexia y bulimia, adicciones, entre otros. Y algunos problemas más graves como la psicosis, la esquizofrenia. 

Con lo cual se puede afirmar que esa energía vital, la fuerza, el impulso, necesita de las otras múltiples cualidades de la persona, para ir resolviendo en cada momento del proceso de vida todas las múltiples circunstancias que vayan aconteciendo, en unos momentos multiplicarán la fuerza propulsora facilitando consecución de metas y en otros, si se presentan dramas, se precisará de todo el potencial para resolverlos, y readaptar de nuevo la situación. Y es precisamente en las situaciones y/o etapas en las que surjan problemas y la persona se derrumba (la mente del sujeto suele quedar fijada y reducida al problema) cuando la gente necesita poner toda su multidimensionalidad en acción, y sobre todo dirigiendo a su mente para pensar en “soluciones”, y trabajando por lo que realmente quiere y no lamentándose y deprimiéndose por el problema. Da mejor resultado y al poner su potencial a trabajar en lo que realmente quiere, diseñando líneas de acción para conseguirlo, fluye de nuevo el impulso, la energía y la fuerza de la motivación.