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lunes, 17 de diciembre de 2012

AUTOEROTISMO




En general significa darse placer a uno mismo. 

Esto implica el uso de variedad de acciones relacionadas con la autosatisfacción sexual; también llamado onanismo o masturbación y consiste en momentos de deseo con la estimulación de los genitales y mediante toques y caricias llegar al orgasmo. 

O bien en momentos de autoexploración que pueden dar lugar a la excitación. 

Todo ello acompañado de imágenes mentales, fantasías, y/o contemplación de proyecciones o imágenes externas, o rememoración de otros momentos de excitación vividos. 

La mayoría de las personas lo conocen y la mayoría lo practican, aunque a la gente le produce gran vergüenza el reconocerlo. 

De las investigaciones realizadas a personas de diferentes edades y género, y a pesar de que los autoinformes tengan sesgos por ser preguntas sobre comportamientos íntimos, a día de hoy se sabe que un porcentaje muy alto de población, preadolescentes, adolescentes, adultos y mayores, lo utilizan y tanto hombres como mujeres.

Parece que una vez adquirido este aprendizaje sexual, como todo lo demás que se aprende, la gente lo lleva consigo toda la vida y en caso de estar solos, casos de estar enfadados con la pareja y otras situaciones diversas, lo practicará en función de su estado y necesidad.

Ha generado históricamente múltiples tabúes, como todo lo relacionado con el sexo, y prejuicios. 

Curiosamente en algunas culturas está tan relacionado con las culpas, que a determinadas personas entradas en edad, les puede generar alto rechazo y desasosiego.

Desde hace unos veinticinco años los estudios de psicología evolutiva, mediante investigaciones longitudinales ya pusieron de manifiesto la valía y lo apropiado del hecho para conocer el propio cuerpo, identificar las emociones y reacciones que conlleva y desarrollarse en el ámbito de lo sexual y facilitar el avance hacia una sexualidad más madura. 

Sobre todo para evitar el impacto de lo desconocido ante un “otro” y así evitar actuar en esa situación con la torpeza y vergüenza total, sin saber a qué atribuir la misma fisiología y contundencia del momento e ir integrando ese conocimiento sexual como parte del “sí mismo”.
 
Vivencias que en muchas situaciones se han interpretado como traumáticas y han creado importantes disfunciones, temores y procesos de evitación y con ello complicar las ya difíciles relaciones de pareja y sexuales. 

Los especialistas que conocen la dinámica compleja de problemas asociados a lo sexual, sugieren desde la Asociación Mundial de Sexología, la propuesta categórica: 'desde el punto de vista de la salud sexual, la masturbación no es negativa ni patológica, sino una fuente de autoconocimiento y descubrimiento de posibilidades eróticas que enriquecen la vida sexual'. 

Además se precisa compartir inquietudes, puntos de vista, expectativas y otros matices tanto sobre lo erótico como sobre lo demás, ya que es para las parejas algo esencial. 

Además, la información y comunicación en todos estos ámbitos de lo íntimo es importante y fundamental puesto que en los conflictos de pareja y separaciones suelen tener unos grados de dificultad que se repiten, como las anomalías en la comunicación.

Si llega a convertirse en obsesión, la masturbación sí puede ser enfermiza, cuando aparece en el marco de una personalidad obsesiva, y necesitaría terapia psicológica. 

O cuando ello crea otros problemas en la pareja, como algunas personas que lo practican con parejas por internet y a la suya la tienen en el desierto.

Investigaciones de estos últimos tiempos le conceden múltiples beneficios, según los hallazgos, el orgasmo posee un conjunto de vitaminas y sustancias de alto valor para todo el cuerpo. 

Desde el punto de vista psicológico además de la satisfacción de sentirse la persona amada y querida cuando la relación es de pareja, en ambas situaciones si incluimos la masturbación, la persona llega a un estado más saludable.

viernes, 14 de diciembre de 2012

EL VAGINISMO



Si en la vida hay situaciones de problemas y sufrimientos, que los hay y nadie se libra, el vaginismo es uno de ellos, aunque afortunadamente es evidente que tiene solución. 

Supone una fuente importante de problemas para la persona que lo sufre y genera múltiples conflictos en las relaciones de pareja. 

La mujer aquejada de vaginismo tiene generalmente una anatomía normal, es cuando va a realizar el coito y llega el momento de la penetración cuando los músculos de la zona vaginal se contraen, se cierran completamente dificultando la penetración y con ello la realización del coito. 

Sí pueden disfrutar de todos los otros tipos de caricias, juegos y posiciones pero en concreto la penetración es tabú, imposible. 

En muchos casos es así durante años hasta que los problemas de pareja van en aumento y se proponen incluso la separación, aunque en otros casos deciden buscar soluciones y acuden al especialista en sexualidad; y otras veces la mujer desea ser madre y es entonces cuando busca el tratamiento. 

Es cierto que en algunos casos es el hombre el que se empieza a acomplejar pensando que es él quien tiene problemas de no poderla llevar a un estado de más deseo y más relajación, o llegan a sentir que no se le quiere y que es una excusa, una manera de desprecio hacia él, llegando en múltiples casos a sentirse inferior. 

A veces es tal el pavor y angustia que siente la mujer que cuando sale con algún chico, antes de que la relación vaya a más y llegue el momento de hacer el amor, se busca excusas y se deshace de la pareja, forma esta de evitar el posible daño que anticipa. 

En general exceptuando problemas médicos como pueden ser entre otros la existencia de infecciones, tumores, cicatrices, alergias al caucho; los principales factores causales suelen ser psicológicos y entre las emociones más bloqueadoras está el miedo. 

El miedo puede ser central, acompañado de otros componentes como pueden ser ciertos problemas del desarrollo psicosexual, experiencias precoces anómalas o imágenes, ideas, impresiones etc. que pueden significar para la mujer una asociación en relación a daño, violencia hacia su interior, invasión de su integridad, atropello de su persona, e incluso imágenes que anticipan mucho dolor y daño en sus genitales; otras veces se sienten culpables por tener placer, creencias sobre ciertos mitos como la virginidad, el himen, la sangre, otras veces una deficiencia en el manejo evolucionado de la agresividad, y agreden a la pareja impidiéndole el placer y suprimiéndoselo también a ellas mismas; y otras mujeres se crean un muro a su alrededor que impide cualquier penetración como consecuencia de esas vivencias y experiencias traumáticas. Suelen darse cuenta con los primeros amores cuando van a tener relaciones. 

En otros casos ocurre en consulta ginecológica. 

Las clasificaciones más frecuentes del vaginismo son la de primario, en el cual en toda la trayectoria de vida nunca consiguió tener una penetración, y vaginismo secundario, mujeres que sí habían logrado tener relaciones con penetración y el vaginismo puede producirse después de circunstancias traumáticas como algún aborto, abusos y violaciones, enfermedades y en algunos casos después de intervenciones quirúrgicas o el parto. 

En conjunto las causas predominantes son psicológicas bien por emociones asociadas negativas, eventos dolorosos vividos, e ideas y creencias muy contrarias en relación al mundo de la sexualidad y de la pareja. 

En cuanto al tratamiento, al ser las vidas de las personas tan específicas y existir tanta diversidad de mujeres, las soluciones tienen que ser generadas y creadas específicamente para cada caso para que tengan efectividad. 

Actualmente en general las tasas de éxito son muy elevadas, se cura y existen tratamientos por parte de especialistas en terapia sexual.

Conviene previamente la consulta al ginecólogo para descartar cualquier problema médico.

LA SEDUCCIÓN



Es una habilidad, un potencial humano que tiene como objetivo el convencer al interlocutor o a los oyentes hacia los deseos del seductor. 

En función de las metas que persiga este, la seducción supondrá una ayuda para el otro (cuando el doctor intenta persuadir al paciente para que siga un tratamiento), o si se intenta influir para hacer daño (abusos sexuales), sometiendo la voluntad del otro. 

En general este potencial humano, la seducción, se suele aplicar en todos los aspectos de la vida, e implica convencer a otros de lo que se dice, o que hagan lo que uno desea, o que compren tal objeto o voten a un partido. 

No obstante, la seducción, donde tiene su área de uso por excelencia, es en lo relativo al amor. 

Entre la gran variedad de personas seductoras, el abanico de posibilidades es infinito, desde los seductores que son así por naturaleza y gustan en sí mismos, hasta otros que también lo son para un número más restringido de personas. 

Y en lo relativo a modos y maneras utilizadas para convencer, también hay miles. 

Hay algunos casos curiosos de personalidad, el seductor que aunque sabe que nunca, por la propia diversidad humana, se puede gustar a todo el mundo, casi, casi lo intenta. 

Puede que tenga detrás una historia de desamor y de no sentirse amado desde la infancia y anda por la vida en una búsqueda errante de ese amor que le faltó ya desde pequeño y ahora necesita curar la herida, de forma equivocada, seduciendo al mayor número de gente posible, esa es su principal meta; seducir en este caso, sería como coleccionar el mayor número de personas para así vivir en la ilusión de tanta gente que le ama y le recuerda lo especial y valioso que es (que él siente que es). 

Por más conquistas que consiga, nunca sacia el hambre de amor. Esta herida se trabaja en la terapia psicológica. 

En otros casos de parejas, es todo más fácil, ya que ambos buscan un mismo fin, amar y ser amados. 

Actualmente, hay cientos de libros y páginas y redes de seducción por internet que sugieren cientos de fórmulas para conseguir enamorar y gustar. 

En todo este contexto de la seducción, como suele ocurrir en psicología, lo mejor es comenzar por uno mismo. La persona que se siente bien en su piel, se valora y que está contenta consigo misma, conociendo sus defectos e intentando aprender a mejorarlos, y valorando su potencial, poco o mucho, con una autoimagen positiva y autoestima y confianza altos; puede llegar a ser en sí misma muy seductora, la seducción que conlleva los siguientes significados: “No me importa el que no te guste, a otras personas le gustaré” o “me gusto a mí mismo”, o “no se puede gustar a todo el mundo”, mensajes subyacentes a una historia personal de más confianza y menos hambre de amor a cualquier precio. 

En general el éxito en la seducción amorosa es un proceso que se inicia con una fase de observación, análisis y posicionamiento, medio consciente e inconsciente a la vez, para convertirse uno en el sueño que realmente parece que necesita el seducido, para llegar a su interior y desde allí generar una fuerte necesidad hacia el seductor. 

Las estrategias aplicadas, pasan por la utilización del lenguaje de una forma sutil y como teledirigida para que cale en el alma del objetivo; y por otro lado la comunicación no verbal con miradas, gestos, posiciones, y todo lo demás que vaya surgiendo por el camino. 

Incluso a veces la estrategia utilizada por el seductor, implica la autocreación de una máscara, insoportable para mantener durante mucho tiempo, de ahí, en función de cada uno, se irá descubriendo la verdadera personalidad, a veces después de conseguir ligar (un trofeo más), o en unos meses, otros después de la boda y otros después de tener hijos en común. 

Y es ahí precisamente donde conviene que ande listo el ciudadano de a pie, para analizar y estudiar si es posible al seductor que se le acerque y decidir si conviene o no en la vida de uno (Vallejo-Nágera, A. 2008).

PORNOGRAFIA



Los gustos y el desarrollo estético, forman parte de la individualidad y especificidad de cada sujeto en función de su grado de desarrollo, estado anímico y  contexto vital. 

En cuestiones de sensibilidad  y gustos sexuales como en otros aspectos de la vida, urge respetar la diversidad. 

Hay personas que prefieren el arte de E. Hopper, otros el de W. Blake, a Los Carpinteros o a Cphoto (Ivorypress). Y en cuestiones de sexualidad no podía ser menos. 

Las personas tienen sus elecciones y sus preferencias y esto puede no gustarles a  algunos.  

La realidad implica diversidad con los extremos incluidos y tiene multiplicidad de ventajas, entre ellas interiorizar significados para la propia evolución personal y social. Y en la sexualidad entre adultos, los límites los marcan ellos y si bien a veces erotismo y pornografía se acercan, otras veces la pornografía aparece para la sensibilidad de algunos como un asunto extremadamente fuerte. Esto es un tema de mayores. 

La industria de la pornografía está ahí, moviendo millones de dólares y euros en todo el planeta y es una realidad contundente; considerada esta como escritos, vídeos, películas, materiales, imágenes o reproducciones que representan o cuentan actos sexuales de todo tipo, con el fin de provocar la excitación sexual del receptor y de la persona o personas que estén presentes. 

Después de tantos sujetos que lo desprecian con múltiples argumentos, en función de las estéticas particulares de lo sexual, también mucha gente sabe que cumple unos fines, se quiera aceptar o no. 

En los casos de personas que han llegado a desarrollar la disfunción del deseo sexual inhibido, en otros casos la apatía, y en otros por la inercia y el estrés diario que ha destruido sus ya frágiles necesidades sexuales, sí es un poderoso benefactor según manifiestan, dados los resultados que sí produce.

Como si no quiere la cosa, entre las parejas debatiendo sobre si uno prefiere lo erótico (lo sugerente), o si el otro prefiere lo porno (lo evidente), son formas y maneras de poner los asuntos sexuales de ambos en marcha. 

Y gracias a ello, cuentan, por lo menos alguien, o más bien mucha gente, que así hacen algo. Sí, así es, una impactante  realidad que produce sus efectos. El medio para un fin. 

Sin obviar el resto de los componentes del ser, puesto que siendo la persona un sistema conjunto, la participación de todos los elementos integrantes siempre contribuye a más plenitud, bienestar y felicidad.

Que le pregunten a cientos, o miles de mujeres que disfrutaban de su familia, eso sí, sexualidad poca, o nula, cuanto hubieran dado de haberse enterado a tiempo (escuchado y atendido antes de haber llegado a la separación o divorcio) sobre los deseos sexuales y las necesidades sexuales de sus parejas; de las guarrerías como dicen que soñaban realizar ellos y que escandalizaban a ellas. 

Entre las parejas cuando ellos  se atreven a explicitar sus fantasías, con la etiqueta más suave que terminan es con la de obseso sexual, perverso, insaciable, enfermo, entre otras. 

Y según la neuropsiquiatra L. Brizendine, en su libro “El cerebro femenino”, parece que los hombres tienen en su cerebro  unas áreas sobre la sexualidad dos veces y media más grandes que las de las mujeres, aunque durante el desarrollo vital en las mujeres se irá ampliando ese espacio y reduciendo las distancias (al menos en algunas).

Con lo cual la ciencia demuestra que humillar a las personas, en este caso a hombres, con etiquetas psicopatológicas de obseso, perverso, insaciable, no son más que intentos de humillar y marginar para que dejen en paz a esa mujer que sí sufre Inhibición del Deseo Sexual. 

Cuando uno tiene que pedir mucho y se vuelve tan pesado, ¿no será que el otro no da nada y de ahí que se continúe con tanta insistencia? 

En estos casos de apatía sexual si puede ser una receta puntual el erotismo y/o la pornografía, aunque lo más inteligente sería solucionar los factores causales generadores del drama.

LA FRECUENCIA DE LAS RELACIONES SEXUALES



En las relaciones de pareja y especialmente en el conjunto de lo que supone la comunicación, las relaciones sexuales son por así decirlo, el núcleo y la esencia. 

Precisamente, ellas son lo imprescindible que determina si hay pareja o si solo son amigos y/o compañeros. 

Contando por supuesto, con que en estas relaciones estén presentes el amor y la ternura, además del sexo.
  
Expertos en la materia afirman que el sexo es tan necesario como respirar y/o comer y aunque esto resulte difícil de entender para algunos (casos en los que las relaciones íntimas, hace más de varios meses o incluso años que están ausentes), sin embargo para otros es así, tan necesario como el aire que se respira, (mantienen la frecuencia de dos, tres veces por semana generalmente). 

Conviene ser conscientes de que “el amor es una fruta de temporada en todo momento y al alcance de la mano de todos” (Madre T. de Calcuta). 

Como propuesta para los más inapetentes, hoy se conocen múltiples beneficios, y la ciencia médica y la psicológica ya lo han descubierto hace tiempo. 

Los hallazgos en el campo de la medicina son altamente favorecedores y se demuestran los beneficios de la práctica frecuente, en variedad de niveles organísmicos.

En el cerebro se producen importantes cambios en la producción de sustancias estimulantes del bienestar y de la salud; se potencia el sistema inmune, que protege de multiplicidad de enfermedades y de cánceres; se estimula la circulación en todo el cuerpo y especialmente en algunos órganos internos cuya activación habitualmente implica mayor dificultad; elimina toxinas; produce efectos vasodilatadores y previenen del riesgo de enfermedades coronarias.

Contribuyen a mantenerse en forma; las hormonas que produce anestesian el dolor y producen sensación de placer; fortalece el cuerpo en su conjunto, huesos y músculos; igualmente mejora la piel, uñas y pelo y ayuda a combatir la celulitis. 

También contribuye a incrementar la longevidad, entre otros.

Y a su vez la ciencia psicológica desde hace tiempo, reconoce importantes hallazgos que contribuyen al desarrollo conjunto de la persona y su evolución (con la participación e interacción de los otros componentes del ser). 

Favorece el amor en la pareja, al realizar esos encuentros íntimos, se estimula el deseo y se vuelve más frecuente la necesidad de mantenerlas; las personas se sienten más queridas y valoradas; ayuda a solucionar problemas ya que los sujetos se vuelven más creativos, amplían sus horizontes y sus vidas no permanecen restringidas a una visión en túnel, volviéndose menos rígidos, perfeccionistas y obsesivos.

A su vez, todo ello mejora los estados depresivos; para los que sufren estrés, el mantener relaciones sexuales con cierta frecuencia les libera de tensión y duermen mejor. 

Mejora la capacidad de atención y concentración.  

Incrementa la capacidad de aprendizaje. 

Disminuye la ansiedad y genera una mayor estabilidad emocional. 

Incrementa la autoestima y mejora la imagen corporal. 

También contribuye al desarrollo de sentimientos que fortalecen la unión de la pareja y viven en conjunto momentos más felices. 

En cambio, existen muchas probabilidades de que las personas que viven en pareja y pasan de las relaciones, están enfermas. 

Por el estrés, ansiedad, depresión, fobias, inhibiciones y/o múltiples problemas. 

En alguna parte de ellos se están anulando la vida, y lo más grave son las consecuencias e implicaciones que ello tiene hacia su pareja, ya que también en parte se la están anulando al otro. 

En estos casos disfuncionales, las parejas no tienen porque seguir pautas externas a priori, sino planteárselo ellos mismos y si pueden, llegar a acuerdos para mejorar su intimidad. 

De no superarlo es preciso solucionar las patologías concomitantes.

EYACULACION INVOLUNTARIA




Respuesta eyaculatoria involuntaria (REI), conocida habitualmente como eyaculación precoz, alude al trastorno más frecuente de la respuesta sexual masculina, afectando entre un 25 a 40% de los hombres, y en general casi todos han pasado por esta circunstancia alguna o varias veces. Se caracteriza por una falta de control del reflejo eyaculatorio, por ello la eyaculación puede ocurrir antes de la penetración o segundos después y esta situación les crea una gran preocupación. 

Es probable que la persona que pasa por esto sienta una importante desestabilización emocional, con angustia y ansiedad, inseguridad, falta de confianza en sí mismos y a veces se aíslan e inhiben e incluso llegan a no desear tener relaciones y/o conocer otras parejas por el sentimiento de vergüenza e impotencia que sufren, pues el miedo a que vuelva a ocurrir les crea una angustia anticipatoria que a su vez contribuye a que el trastorno se vuelva crónico. Además se vuelven hipersensibles ante los posibles juicios que la pareja pueda emitir sobre ello. 

Si por lo general la eyaculación dirigida y controlada al momento optimo, mejora el estado de ánimo en conjunto, la autoestima y la satisfacción por las relaciones, consiguiendo sentirse el sujeto más pleno y consciente de dar placer también a la pareja; cuando se convierte en problema puede llevar a la persona a estrés, depresión e incluso fobia a las relaciones. Hoy en día existen tratamientos personalizados, que analizan las experiencias y emociones vividas por cada sujeto, identificando como interpretó el episodio y qué le ha ido llevando en su vida sexual a la eyaculación precoz. Y a su vez valorando qué otras situaciones han contribuido a desarrollar estos temores, entre ellas el tipo de respuestas que haya tenido la pareja y cómo le han influido, si esta ha sido paciente y comprensiva o ha actuado de forma intransigente generando en él más frustración y ansiedad. Y sí puede afirmarse que el conjunto de pensamientos negativos asociados a la situación como las emociones de temor, miedos e inseguridades, junto a las reacciones incluso insultantes a veces por parte de la pareja contribuyen a agravar el problema. Y con todos esos datos se establece un plan terapeútico personalizado cuyo objetivo es conseguir que el hombre alcance esa madurez y evolución necesarias para intervenir en sus reacciones sexuales y dirigir en función de cada situación el cuando y el cómo eyacular,  con placer y confianza y dando también satisfacción a la otra persona para que ella también consiga el orgasmo. 

Este problema en muchas parejas ha influido muy negativamente, hasta el punto de que si no se pone remedio la mujer se va distanciando y la pareja se acaba. Es frecuente que por parte de la pareja se viva el problema como una torpeza por parte de él, o una negativa a darle a ella placer y creer que sólo piensa en él. O una especie de odio y rabia a la vez porque no puede satisfacerla y también pueden ocurrir varios sentimientos negativos y frustrantes que han ido desarrollándose en tantas ocasiones que las relaciones íntimas llevaron a un cúmulo de expectativas no cumplidas. 

Existen probabilidades de que muchas mujeres que han desarrollado el problema de inhibición del deseo sexual, (ausencia de deseos), viviendo con una pareja que sufra eyaculación precoz, se haya debido precisamente a que en múltiples ocasiones llegaron a excitarse y desearlo y tuvieron que sufrir la decepción y la insatisfacción. La pareja no pudo y no supo llevarles a conseguir el orgasmo y esta situación repetida en el tiempo pudo desarrollar en la mujer un sentimiento de considerar la excitación sexual como algo inútil, como si fuera una excitación con expectativas totalmente frustradas. De ahí que en su interior prefiriera no comenzar y así evitar pasar por ello. En consecuencia, como otros problemas psicológicos, puede ser un importante factor que contribuye a dificultades de pareja y a la separación.

EL EROTISMO



Es una forma de sentir, expresar, vivir y compartir el amor, la pasión y la ternura y así manifestar y experimentar la dimensión sexual, para una vida plena.
Es un potencial humano, un arte, dirigido al cultivo del amor y que se nutre de los otros componentes de la personalidad para crear escenarios donde el amor y la sexualidad lleven al máximo disfrute.

Precisa de la motivación, fuerza que inicia la búsqueda de información (una importante fuente de aprendizaje son los vídeos, películas y lecturas) y la imaginación y mediante la picardía, la insinuación y otras sutilezas, se componen situaciones creadas con sensualidad para estimular el amor, la sexualidad, la atracción. 

En el erotismo, todo el ser en su conjunto está implicado, con el cuerpo y la mente (principal órgano sexual), con el poder de la intención y expresándolo mediante la comunicación verbal y no verbal. 

Este potencial humano disminuye y se bloquea con enfermedades médicas y otras psicopatologías como la depresión, ansiedad, estrés etc., la vena erótica desaparece, también ocurre por la ingesta de fármacos u otras drogas legales e ilegales. 

También en las parejas puede crearse un importante deterioro de esta función, cuando hay conflictos y discusiones pues los deseos de intimidad para compartir placer con el otro se bloquean. 

En cambio, sí contribuyen a obtener los mejores resultados, los factores de personalidad relacionados con el positivismo, la practicidad, el buen humor, la inteligencia y la creatividad ya que juegan un papel central en la manifestación y la vivencia del amor de pareja y en el cultivo de esos momentos especiales de excitación, fantasía y sexo. 

En general conviene considerarlo como algo muy importante (junto a otros aspectos de la vida de las personas) y cultivarlo con frecuencia, ya que es la vía más segura para que la pareja se sienta querida y el amor perdure. 

En este arte del erotismo, en función de las habilidades de los participantes, intervienen la imaginación y la experiencia y todos los sentidos, olfato, gusto, tacto, vista, oído, y otros componentes del ser: el movimiento, la comunicación no verbal, los silencios y las palabras. 

Siempre conviene observar primero al "otro" para adecuar el contexto erótico y así crear el conjunto.

Imprescindible variar para conseguir estimular, lo mismo siempre, aburre. 

Hay personas que obtendrán una mayor estimulación creando un ambiente sadomasoquista y otras con algo más romántico con velas, perfumes y alimentos. 

Los juguetes eróticos contribuyen y tienen su protagonismo. A la vez conviene tener en cuenta además, que los atuendos en según qué casos, determinan. 

Las prendas íntimas sexys a veces tienen el poder de transformar a la persona que las usa, en alguien que se siente más dentro de la dinámica sensual y sexual ayudando de forma gráfica y componiendo una materialización de lo más apasionante del amor, llevando a los participantes a exteriorizarlo y así a participar en el baile de la manifestación de su potencial erótico, en conjunto con todo lo demás y regalando a la pareja también esos momentos tan especiales.

El movimiento, las caricias y el masaje a su vez, son elementos contundentes, llegando a ser arrebatadores y sin olvidar el lenguaje, arma poderosa que permite al ser humano expresar y compartir todas las emociones y sentimientos que se generan durante la vivencia amorosa al intimar con la otra persona. 

Este potencial mental, artístico y sensorial que poseen los humanos goza de las mismas características de desarrollo y crecimiento que otros componentes del ser: cuanto más se practica más se domina, se amplía y mejores resultados se obtienen (Lamarck, 1809). 

Los que han desarrollado este potencial y estas habilidades, disponen de un maravilloso regalo y pueden estar seguros de poseer las estrategias que les transportan a ellos y sus parejas, a disfrutar de las claves del placer y del éxtasis.

DISFUNCIÓN ERÉCTIL



En general en el marco de relaciones de pareja, se define como una incapacidad de mantener el pene en erección para conseguir una relación sexual satisfactoria. 

Existen muchas probabilidades de que tanto la persona que lo padece como la que está interactuando, se lleven una decepción importante cuando ocurre de forma repetida. 

A veces la pareja con su actitud, sus exigencias, impulsividad y/o irritabilidad puede causar un trauma serio si el hombre carece de una mínima seguridad y autoestima para soportar la agresión verbal. 

Las causas que contribuyen a este padecimiento pueden ser de tipo médico o psicológico. Antes de aplicar la Terapia Psicológica se descartan posibles factores médicos por parte del urólogo, o endocrino. 

Otras veces las causas son por la ingesta de drogas legales como alcohol, medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito, cimetidina, tabaco, antipsicóticos, diuréticos, etc. y por otro el consumo de drogas ilegales como marihuana, cocaína, etc. 

Descartados los factores médicos y tóxicos, se evaluarán los psicológicos como pueden ser diversos factores afectivos bloqueadores, de relación con la pareja, por miedos, estrés, ansiedad, por sentimientos de culpa, por haber sufrido inseguridad personal y falta de autoestima e incluso personas que han sufrido de eyaculación precoz. 

La depresión puede producir disfunción eréctil. Para el diagnóstico se tiene en cuenta el factor tiempo, si dura más de tres meses, y que no sea debida a factores médicos o tóxicos mencionados anteriormente, y por supuesto si no está bajo la presión de un estado de estrés. 

Cuando el sujeto es incapaz de mantener una erección al despertarse a la mañana, sí es probable que sea por algún factor médico. Si los factores causales son psicológicos, en general con la terapia se obtienen muy buenos resultados. 

En algunas ocasiones la pareja es la que se obsesiona con la posible pérdida de erección del varón y mientras están manteniendo las relaciones, el comportamiento de ella que ya está a la expectativa de que se produzca, contribuye a que efectivamente, pierda la erección. 

Por ello, en función de cada caso puede ser preciso que ella acompañe a su pareja a la terapia. Otros cuadros que se pueden dar es cuando la pareja se siente infravalorada y piensa que o bien no le gusta, o no la quiere y es porque cree que pierde el entusiasmo con ella, lo cuan puede derivar en una crisis en la pareja, otras veces desarrolla episodios de celos en la mujer. 

No obstante en muchos casos cuando no se soluciona el problema a tiempo la pareja también se va desmotivando y comienza a pensar en dejarlo, o directamente se va al encuentro de nuevas relaciones que le sean más satisfactorias. 

Cuando se produce en el matrimonio, si el problema de la disfunción eréctil se prolonga, la mujer lo vive con sentimientos de frustración, rabia e impotencia y en su decepción y disgusto puede llegar a pensar en separarse. 

Afortunadamente cuando llegan a estos extremos es frecuente que acceda el hombre a ponerse en tratamiento y solucionar el drama que se les ha presentado. Las parejas más jóvenes le dan una importancia mucho mayor, aunque últimamente mujeres de más edad son igualmente exigentes con el tema. 

Esta solicitud hacia el hombre de que tiene que mantener “el tipo” y “dar la talla” en esos momentos de intimidad, fácilmente pueden contribuir a que el problema se agrave, debido a la inseguridad, dudas y expectativas negativas de que se vuelva a repetir. 

El varón entonces puede caer en una depresión y convertir el problema de la disfunción en el eje central de su vida. No obstante, con la terapia psicológica consiguen mejorar en la autoimagen, autoestima, alcanzar mayor seguridad en sí mismos, manejar el estrés y la ansiedad y superar la depresión. Así como desarrollar con la pareja una comunicación saludable.

AMOR- ODIO




En algunos tipos de personas el enamoramiento implica un espacio temporal, un proceso en el que surgen sentimientos de admiración hacia una persona, sintiéndose a la vez uno especial. 

En esta fase se suelen exagerar las cualidades del otro poniéndolo en un pedestal, proyectando una serie de cualidades de esa persona y amando esas cualidades. Con frecuencia la otra persona al fin no posee tales valores sino que han sido elaborados y creídos en la mente del otro. 

Y este es un horizonte muy propicio para las decepciones, enfadándose con la pareja por no ser como uno creía que era. Aquí la reflexión va en la línea de irritarse uno con sus elucubraciones mentales, obsesiones que él mismo ha recreado en su pensar. 

Si bien cuando un amor se extingue no tiene por qué ser convertido en odio, si es cierto que la decepción de lo que no fue lleve a la impotencia, la rabia, el resentimiento, el odio. Y así las relaciones se convierten en un infierno. 

Hay personas con perfiles en los que simultáneamente se dan emociones contrarias al mismo tiempo y personas, situaciones y objetos les hacen sentir una ambivalencia desde el inicio. La misma persona de la que se enamoran provoca en ellos tantos sentimientos y emociones de deseo, placer, admiración como de rencor, aversión y repulsión. 

Y en entre estas tendencias opuestas se les hace muy difícil construir  una pareja pacífica. En otras ocasiones el amor se va configurando de idas y venidas, épocas fantásticas se alternan con épocas de bajones, discusiones y conflictos. 

Bajo estas perspectivas de sentires encontrados la sexualidad y relaciones íntimas tiene importantes ingredientes sado-masoquistas, se empiezan a teñir de deseo destructivo, y a la vez agresividad y rabia llevan al éxtasis autosatisfactorio, no se ama a la otra persona se la utiliza para llegar al orgasmo y por su parte la persona masoca tiene la rara satisfacción de que aunque sea con violencia, es necesitada y  también por ello siente placer, percibe que es amada de una forma medio cruel pero para ella tiene un punto de atracción que le engancha. 

A veces estas relaciones poseen en sus componentes más intrínsecos, el amarre por las culpas, como dice Jesper Juul (2010), en su libro “Su hijo, una persona competente”: 

“Es un hecho triste que cuanto más se viola la integridad de una persona, más tiende ésta a cooperar y someterse a la persona responsable de la violación. Este fenómeno se observa tanto en niños como en mujeres que conviven con un compañero violento. Los profesionales que trabajan con víctimas de malos tratos han observado que existe una relación entre el nivel de violencia y el sentimiento de culpa. El objetivo de los malos tratos es destruir la integridad de la víctima hasta dejarla al borde de la muerte. Desde el punto de vista del maltratador, el maltrato es más efectivo cuando la víctima se siente completamente avergonzada de lo que ha pasado”. … 

Y tales manipulaciones están con frecuencia disfrazadas de peticiones de auxilio, ya que como es sabido:

“las víctimas tienen un gran sentimiento de lealtad hacia sus maltratadores que relacionado con las culpas les lleva a sentir la necesidad de ayudarlos incluso aunque sepan de antemano que pueden ser agredidos de nuevo”. 

Así la vida demuestra que en muchas ocasiones es preciso desarrollar la autoestima, superar las culpas y así encaminarse hacia un recorrido de placer y felicidad, superando todos los deseos de castigo que siempre conlleva la culpa. 

Las culpas siempre piden castigo y así en ese bucle la persona siempre permanecerá atada . Para las personas la ambivalencia amorosa puede convertirse en síntoma y ello ya es enfermedad mental. 

El orgasmo también es subjetivo, como los otros componentes del ser, y nadie le puede imponer a uno como sentirlo, pero la adicción a lo destructivo puede llevar a problemas mentales muy graves ya que se está imponiendo a la sensibilidad interior, sobrepasar los límites del dolor. Y esa disonancia cognitiva está sometiendo a la persona a su propia ruptura psíquica.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

VOYEURISMO



Dentro de la clasificación de “Trastornos sexuales y de la identidad sexual” (según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales, DSM-IV) y en la categoría de parafílias, se encuentra, entre otras el voyeurismo. Esencialmente las conductas parafílicas se caracterizan por su insistencia y su resistencia, implicando la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales de tipo excitatorio, y/o de impulsos o comportamientos sexuales, y que generalmente engloban: objetos (fetichismo), sufrimiento/ humillación de uno mismo o de la pareja (masoquismo y sadismo), niños u otras personas que no consienten (pedofilia). 

Las fantasías de la persona con parafília está cargada de contenidos sexuales atípicos, y se excitará procesando mentalmente esas fantasías, extrañas e inusuales, que se convertirán en el eje principal de su conducta erótica. Solamente se realizará el diagnóstico, si el individuo ha actuado de acuerdo con estas necesidades o si le causan molestias marcadas. 

En algunas personas, los estímulos parafílicos son imprescindibles para obtener la excitación sexual; en otras, sólo se presentan de forma episódica, siendo el individuo capaz de funcionar sexualmente sin este tipo de estímulos. La presencia de impulsos sexuales, comportamientos o fantasías de tipo parafílico provocan un malestar significativo o deterioro socio-laboral. Estas personas pueden intentar la representación de sus fantasías sexuales con el desacuerdo de la pareja, e incluso con resultados perjudiciales. No conviene confundir algunas actividades sexuales poco comunes que se realizan para evitar la monotonía en las relaciones sexuales, con consentimiento de la pareja y que se encuadran dentro de una sexualidad normal, ya que entre adultos si ambos están de acuerdo, son libres de elegir y decidir sus preferencias, a diferencia de las casi impuestas con bloqueos o sufrimiento en la actividad sexual. 

Se considera conducta parafílica cuando dichas actividades son obligatorias (es el único método con el que se consigue la excitación), producen disfunciones sexuales, requieren de participación de personas en contra de su voluntad, interfieren en las relaciones sociales y/o conducen a problemas legales, como en el caso de la pedofilia. Los puntos esenciales en un caso de parafilia son: la persona no ha elegido esa conducta, el castigo no evita la repetición de la misma, y la persona no puede controlar ese comportamiento mediante su voluntad. El voyeurismo conlleva fantasías sexuales recurrentes, muy excitantes, impulsos sexuales o comportamientos de observación, sin ser vistos, a personas, en plena actividad sexual, o desnudándose, mostrando los genitales o no. Para ser definido el comportamiento como voyeurista, requiere que se produzca en un período no inferior a los seis meses y provoque un malestar clínicamente significativo o un deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad del individuo. 

En general los voyeuristas sufren un importante sentimiento de culpa, teniendo una sexualidad disfuncional. A diferencia de los “mirones” y las “mironas” que reaccionan ante cualquier estímulo erótico y gozan de una vida sexual satisfactoria, las personas voyeurs tienen dificultades para identificar y expresar sus necesidades, debido a su inmadurez psíquica. En el caso de que tengan pareja, esta puede sufrir las consecuencias de compartir una sexualidad problemática y enfermiza. Según P. y M. Habert, las prohibiciones y castigos constantes, ante la curiosidad natural del niño de saber y descubrir, de ver, de mirar, y observar las relaciones afectivas y sensuales entre adultos; o que el niño se toque los órganos sexuales; provocan la necesidad y el deseo de mirar y de ver, desarrollando de adulto en el caso de algunas personalidades más sensibles, este tipo de parafília.

LA PRIMERA VEZ


En las relaciones íntimas, como en otros aspectos de la vida, actualmente existe infinita información. En internet hay fotos, películas, documentos escritos, de todo, incluso la simulación de cómo si uno lo estuviera haciendo. Además de la gran comunicación entre los jóvenes. El ocultismo y el mito ya se va diluyendo con las generaciones y se va transformando en otras realidades. 

Cuando se encuesta a los jóvenes, pasados los diecisiete, la manifestación más frecuente sobre la primera vez, va en la línea de cierta vergüenza, timidez, inseguridad de si estará a la altura de las circunstancias, los nervios, que pensará el otro... pero en conjunto no lo ven como tan determinante. Piensan que si no sale tan bien a la primera, habrá otras y así la posibilidad de mejorar. Las mujeres (como siempre) desean un chico más dulce y más cariñoso y sobre todo, estar enamoradas de él. Los chicos también prefieren que sea la chica que les gusta y que quieren. Quitando alguna situación dificultosa, donde los nervios jueguen una mala pasada, y la chica se bloquee y tenga dolor, en general si está lo suficientemente excitada y con ello lubricada, no tiene desgarros –manifiestan en algún caso especial- y todo va sobre la marcha. Como expresan, molesta o duele un poco pero a la vez gusta. Y las siguientes más, dicen. En el caso del chico, el problema de que se acelere demasiado, puede tener peores consecuencias para ambos. Así que relajación, respirar hondo y no tan a prisa. 

En otras ocasiones hay problemas de otra índole. El alcohol. Primero se coge la borrachera –según cuentan- y luego sin haber planificado nada acaban enrollándose y teniendo relaciones que pueden ser con la pareja, o con un amigo, un conocido, o un desconocido. Y en general con alcohol, suele ser sin preservativo. Por eso acuden a la pastilla del día después. Y aquí está una fuente de problemas de contagio del VIH, u otras enfermedades. 

Es cierto que todos desearían que esta primera vez fuera algo bonito, para recordar con felicidad. Y como piensan muchos si eso no ocurre, ya vendrán otras y para seguir aprendiendo y evolucionando. Afortunadamente ya pasó a la historia el hecho de que si una mujer no sangra, es que no es virgen y entonces, con quien lo habrá hecho antes ¡. Ahora se demuestra que una mujer, en esos momentos, tratada con cariño, un tiempo de caricias, ternura y amor, la propia naturaleza va relajando los músculos, las hormonas juegan su función, la lubrificación llega y todo ello da lugar a una mayor suavidad y mejor desplazamiento. Aunque al principio sea más justito el lugar, obviamente no es preciso sangrar, como decían antes los que se creían dueños de la presa, con las ansias de control de la mujer, de su presente, su futuro y su pasado. Aunque por desgracia, los esquemas ancestrales siguen ubicados en muchas personas, lo mejor es la evolución de la humanidad, con la información tanto escrita como en imágenes que contribuye a transformar mitos en realidades. Y si bien, otros vendrán, estos ya no existen. Cuando unos jóvenes de 14, 15, 16 o 17, se lanzan a la aventura, disponen de más datos. Eso sí, el momento sigue siendo altamente especial por la vergüenza de compartir sus íntimidades, las fuertes emociones que conlleva, todo junto, excitación, miedo a lo nuevo. Pero también con unos horizontes de superación y manejo de la situación, a diferencia del pasado, en muchos casos con un trauma para toda la vida.

ESTADO DE SHOCK



Angustia, ansiedad, estrés, impotencia, rabia, depresión, es el estado en el que se encuentran muchos padres al saber que a su hijo le gustan los chicos y/o a su hija las chicas. Una de las situaciones altamente desestructurantes por las que en la actualidad pasan muchos padres y madres. El número de gays y lesbianas, ha aumentado considerablemente. El cine, la televisión, el arte y la vida en general, lo evidencian. 

Si bien los padres saben que cuando se trae a un hijo al mundo, se es un protector-mediador para educarlo, para que crezca y evolucione y ayudarlo con cariño y amor a que sea él mismo con todo su potencial y que desarrolle su personalidad, también sería necesario que se aprendiera a aceptarlo respetando su sexualidad y a quererlo y amarlo incondicionalmente. El golpe emocional que sufren muchos padres al saberlo, les lleva directamente a la consulta del psicólogo o del psiquiatra, en el mejor de los casos. No es fácil para los progenitores imaginar a su hija besándose y abrazándose con otra mujer o a un hijo manteniendo igualmente, relaciones íntimas con otro hombre. En la mayoría de los casos se les retuercen las entrañas, se les encoge el corazón, se les pone un nudo en el estómago y muchas lágrimas en los ojos. Es por ello por lo que conviene tratar este estado de shock con un profesional, en los casos en los que personalmente uno no se pueda recuperar. Sobre todo porque el hijo necesita del amor de sus padres, y comprobar que ese amor esté por encima de cualquier circunstancia. 

En ocasiones los padres desarrollan un proceso de ira y cólera y arremeten contra los hijos, ante la impotencia que sienten por la situación que la vida les ha traído. Otros muchos padres sienten que por ellos les daría más igual, es el daño que les supone el haber escuchado en tantos momentos el desprecio y la marginación que se aplica a estas personas, y sufren por ellos. Los padres que en general quieren tanto a sus hijos, les duele en su corazón, las situaciones a las que estos se tengan que enfrentar. Precisamente esta ya es otra época. Ahora en las clases de adolescentes, ya es familiar entre los jóvenes, tener compañeros gays y lesbianas y los estudiantes lo toman como otras opciones, como algo normal. Su naturaleza es así y se precisa respetarla. Se encontraron con ello en su propio crecimiento, por múltiples factores. Y precisamente no se trata de que el padre o la madre se culpen, sino de quererlos lo más posible, dadas las situaciones de exclusión y o marginación que a veces ocurren. De hecho, viven en un mundo donde hay todavía gente que les insulta, se ríen y hacen chistes. Como personas que son, con su inteligencia, sentimientos, emociones, sensibilidad, capacidad de trabajo y de contribución a la sociedad, socialmente se precisa de una actualización y puesta al día de esquemas mentales en la gente, para no herir y en el caso de los padres, para brindarles el apoyo y la consideración que merecen por encima de su condición sexual. 

Es tan urgente el cambio de mentalización en la sociedad actual, que se transforma velozmente, que más que nunca el estancamiento en esquemas del pasado conlleva un costosísimo sufrimiento. Y es necesario ese cambio para terminar también con otros dramas que se viven diariamente, en parte como consecuencia de lo mencionado anteriormente. Y es la violencia domestica y el acoso psicológico, que se producen en muchas ocasiones en parejas en las que uno de los dos tenía la sexualidad equivocada. Cuantos hombres están casados, con hijos, otros separados, que en realidad son gays y por la presión social, o por no saberlo claramente, se casaron con la pareja equivocada y acaban con violencia y maltrato. En esos casos las mujeres no lo supieron a tiempo y su vida ha sido y es, un drama.

FALTA DE DESEO SEXUAL



Hay personas que ya por su propia naturaleza no son muy propensas a las relaciones íntimas, más bien ocurren cada no se sabe cuánto tiempo, coincidiendo con alguna constelación especial, y ello hasta aquí es natural y muy respetable, como cualquier otra condición de la persona. 

El problema aparece cuando la pareja sí necesita de otro ritmo con más cantidad de encuentros, ya que el que hay no se coordina para nada con el suyo y así nace la sensación de carencia y necesidad, en este punto identifican que hay problemas de alguna índole en la relación, y de que “esto va mal”. 

Por otro lado, se dan otros casos de gente que sí venía disfrutando en su vida y se apagan de forma más brusca o más gradualmente. 

Este sector de la población, es probable que haya tenido en su vida algún acontecimiento o situación de las que se detallan a continuación -entre otros- y que haya sido el factor causal, desencadenante, o el factor que haya venido manteniendo esta ausencia de deseo: 

estrés o agotamiento, adicción al trabajo, depresiones, ansiedad, anorexia, obsesiones, insomnio, adicción al alcohol, a otras drogas, ingesta de ansiolíticos, otros medicamentos psiquiátricos, por la toma de anticonceptivos, muertes de familiares cercanos, o de amigos, fracasos en algún proyecto, pérdidas económicas, cambios de perspectiva vital, falta de seguridad en uno mismo, falta de autoestima, obesidad, enfermedades, operaciones. 

Situaciones dramáticas de la vida en las cuales uno ha desarrollado un odio al sexo opuesto. También se da esta ausencia de deseo en personas poseedoras de una autoconciencia rígida y castigadora, anorexia, obsesiones, y también se da en otras enfermedades mentales. 

Gente que han sufrido acoso psicológico, abusos sexuales. Sujetos que tienen una pareja con personalidad problemática y en los que el deseo muere por completo, antes de mantener relaciones íntimas con él o con ella, en función del caso. Otras veces la pareja ha vivido múltiples situaciones de discusión o conflictos y se han dejado de gustar. 

En otros casos ha aparecido alguna tercera persona que ha arrebatado la pasión a él o ella y ha descendido completamente el deseo hacia la anterior pareja. Otras veces por la adicción a internet, donde han encontrado páginas de sexo en las que realizan encuentros y se masturban en directo. 

Algunas mujeres después de haber dado a luz. Y no solamente en estos casos mencionados puede existir una falta de deseo por las relaciones sexuales, hay que tener en cuenta que cada persona es un mundo y en cualquier otra condición de vida específica, también puede estar ausente. 

Las personas que son conscientes de su inapetencia y que están viviendo en pareja, antes o después suelen plantearse que de no solucionar su problema a tiempo, el otro componente de la pareja va a pasar por un periodo de espera, de aguante o de paciencia, pero que llegará un tiempo en que la relación corre un alto peligro de desaparecer. 

La gente sí suele pensar que si sus problemas no se solucionan a tiempo, el otro puede ligar fuera o sencillamente que se le presente alguna oportunidad y no la descarte, por un lado debido a la necesidad que tiene en ese desierto y por otro lado porque uno después de tanto tiempo, ha perdido la esperanza y se ha desencantado o el amor se ha ido. 

En múltiples ocasiones también se siente rechazado porque cree que no gusta a alguien que nunca tiene ganas de él o de ella. En otras ocasiones es la persona que dentro de la pareja sí tiene deseo, la que anima a la otra inapetente a resolverlo o a plantearse qué pueden modificar entre ambos para salir de esa inercia tan destructiva. 

Y así, se dan casos como el del buen paisano aquel que decía a su pareja: “te ha cambiado más el psicólogo en dos meses, que yo en veinte años”. Naturalmente no en todos los casos será así, pero los problemas cuando no se resuelven, crecen. Y luego “ la separación”.

ENAMORARSE DE UN PSICOPATA : ALTO PELIGRO



La psicopatía, es el primer trastorno psiquiátrico descrito. Para Pinel (1745-1826) es una persona sin déficit en las facultades cognitivas, pero con un severo daño en la capacidad afectiva: su extrema frialdad emocional; lo que constituye una de las características descriptivas del psicópata.

Aparece alrededor de los 15 años, donde se da el fracaso para adaptarse a las normas sociales, deshonestidad, mitomanía, estafas por beneficio personal o por placer; impulsividad, irritabilidad y agresividad, despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás, falta de remordimiento y extrema frialdad del psicópata. Imposibilidad de establecer relaciones profundas y vínculos por su incapacidad afectiva en la relación con los demás. El psicópata se relaciona siempre procurando su placer o la utilización del otro para el logro de sus metas, sin desarrollar vínculos afectivos reales. Las relaciones que establece son superficiales y de corta duración, puede fingir las emociones en forma manipulatoria mientras le convenga o desee lograr algún fin, pero romperá con facilidad cualquier relación que haya establecido con total desprecio, incluso en el caso de relaciones con pares delictuales, no vacilará en acudir a la delación si eso le beneficia. Su mundo afectivo está marcado por el utilitarismo y el pragmatismo en la consecución de sus metas. Una vez logradas, el otro será desechado o eliminado 

Walsh, Swogger y Kosson (2005) sugieren que los psicópatas se involucran en una violencia instrumental, premeditada y a sangre fría. 


En cuanto a la pareja, suelen ser personas encantadoras y persuasivas, son también tramposos y dañinos ¿Cómo reconocerlos para no caer en una relación destructiva? Para una persona sensible, es muy fácil enamorarse de un psicópata, su seducción y manipulación con flores, regalos, palabras. Se cae en la trampa. Progresivamente van captando la psicología de la víctima, cualidades, conocimientos y todo el peculiar mundo de la pareja, contactos, información y así comienza a “usarla”. Comienza una profunda y sutil descalificación, para socavar su autoestima. Cuando la pareja se hunde, la abandonan. Esa descalificación genera en la mujer una depresión y en ese estado lo siga idealizando y no se de cuenta de que se siente así porque el psicópata la llena de culpas. 

“Como son personas muy crueles, a los psicópatas lo que mayor satisfacción les produce, es engañar a la mujer que los ama, y lo hacen sin la más mínima preocupación por el daño o el dolor que causan”. Mienten constantemente: a pesar de que juren y perjuren, “los psicópatas tienen pocas posibilidades de cambiar”. 
Lo más recomendable es huir definitivamente de una persona así. Entre las características de la personalidad de un psicópata, que permiten identificarlos, están: Son locuaces y persuasivos, impulsivos e inquietos, expertos en declaraciones de amor que tienen como objetivo obtener un bien deseado, e incapaces de manifestar sentimientos de culpa. Tratan de controlar exhaustivamente. Especialistas en prometer cambiar su comportamiento si son descubiertos en mentiras, culpan siempre a los demás por sus errores. Además, los psicópatas insisten en obtener apoyo y comprensión incondicionales, y cuando se les recrimina arremeten culpando y diciendo que no se les ama. Arrebatos de furia y violencia, son breves, y sin razón aparente, quedándose tan tranquilos, aunque su pareja esté desgarrada y llorando. Suelen abusar de sustancias, conducción temeraria y otros comportamientos como automutilaciones. Entre sus manipulaciones están las amenazas constantes de suicidio. Sentimientos de vacío. También tienen ideaciones paranoides.

POTENCIAR EL DESEO


En las relaciones de pareja, cuando se instala el desinterés, la apatía y la desgana por parte de algún componente de la misma (generalmente la mujer), es probable que nazca un proceso de finalización del compromiso por parte del compañero que se ha visto relegado y no tenido en cuenta y le lleva a pensar que allí no se le quiere y no gusta. 

Gradualmente comienza a nacer un interés creciente por buscar fuera de la relación. Con esta realidad tan repetida (el 60% de los que se casan, se separan), es preferible anticiparse a esta dinámica (en los casos en los cuales el asunto más o menos no importe, no habrá sorpresa) y al menos si una persona no desea finalizar, que pueda anticiparse a las consecuencias puesto que luego genera múltiples sufrimientos, crisis de ansiedad, depresiones e incluso deseos de suicidarse; la cuestión es: ¿si tan importante es la pareja, cómo no se la tiene en cuenta para las relaciones íntimas ?. 

Ante todo es necesario descartar enfermedades médicas. Además conviene revisar la ingesta de medicinas, muchos anticonceptivos orales interfieren extinguiendo los deseos; generalmente las medicaciones psiquiátricas también, entre otras, los antidepresivos y ansiolíticos prácticamente anulan el interés por la sexualidad y el sujeto al intentar solucionar un problema se encuentra con otro. El abuso de alcohol y otras drogas resulta altamente bloqueador. 

Entre los múltiples elementos vitales que potencian el deseo, están: el amor, mágico en sí mismo, el potenciador pasional y hormonal por excelencia; el poder de la intención, puesto que cuando una persona tiene un verdadero interés en algo, la fuerza de las emociones, las razones y la pasión, todo ello conjuntamente, resulta imparable. 

El nivel de actividad como factor de personalidad también determina el disfrute y la iniciativa de ponerse en marcha, frente a las personas más pasivas que tienen cierta alergia al movimiento. 

Otro componente esencial es la inteligencia para valorarlo en su conjunto, conociendo los múltiples beneficios hallados en cientos de investigaciones: para la mente y el mundo de espiritualidad de la persona, la psique (abundantes sustancias neuronales favorecedoras del buen estado de ánimo y otros grupos de componentes antienvejecimiento que mantienen la memoria, el aprendizaje, la creatividad en sus mejores niveles el rendimiento intelectual y laboral); el cuerpo (ya que al mantener las relaciones se desarrollan procesos benefactores para los órganos, músculos, huesos, arterias, piel, sistema inmune). 

Inteligencia emocional: la capacidad de exteriorizar los sentimientos y emociones para comunicar y compartir el amor, la ternura, caricias. La seguridad y la confianza en uno mismo es otro factor influyente, no solamente para la pareja sino también para el sí mismo, puesto que este tipo de personas conciben permitirse el disfrute como algo que les pertenece aplicándose con más motivación. 

Otra dimensión del ser que contribuye a potenciar el deseo, es una base de salud física y mental, por la fuerza de la propia naturaleza. La práctica de ejercicio físico ayuda a mantener también un organismo con más resistencia y tonificación (algo imprescindible en la materialización de las relaciones, llegando a óptimas ejecuciones y realizaciones). 

Imprescindibles también los componentes artísticos y estéticos de la persona para el cultivo del erotismo y la seducción, necesarios para la creación de contextos con gran potencial generativo (el cultivo de los sentidos, perfumes, alimentos, ropas, películas, tacto). 

Y la imaginación, otro potente afrodisíaco, aunque, si bien para Einstein “la imaginación es más importante que el conocimiento”, para las relaciones íntimas todos los factores expuestos cuentan y funcionando en conjunto, la potenciación del deseo crece exponencialmente, todo ello con espontaneidad e inteligencia relacional para ser sensibles a las necesidades del otro.